Tea & Trova

Síntesis del mundo "hedonista" que me pertenece. Inspirada en momentos cuando los sentidos se afinan para percibir en lo simple y mundano, experiencias que van más allá de lo banal...

miércoles, abril 30, 2008

Ni té ni trova

Hace tiempo que quiero escribir esto. En realidad me he estado cuestionando sobre el destino de este blog. No es sólo que ya no escribo tan seguido (más bien... casi nunca), sino que el mismo título resulta "deprecado". Me explico mejor...

Durante mi vida, he pasado por diversas etapas de apreciación musical. Una de las más importantes fue la trova. No obstante, conforme fue pasando el tiempo, la trova en mi vida fue perdiendo reelevancia y otros ritmos y sonidos fueron ganando la propia. Bossa, jazz, fusiones con tango o flamenco, chill out, han ido una a una tomando su lugar respectivo mientras que la trova se queda como un buen recuerdo...

Ahora bien, del té, ni hablemos... el té solía ser una manía, que se fue apagando cuando volví a los calores espantosos de Monterrey y me re-adapté. Fué poco a poco desplazado por el té helado, luego por el café, luego por el agua e incluso la coca light.

¿Entonces por qué tea and trova?

No lo sé. Creo que el título me causa ruido. Por eso no escribo. (Ja! la excusa perfecta). Pero puede ser...

Si alguien ha leido alguna vez este blog, o simplemente quiere comentar, se aceptan sugerencias.

No sirvo para esto

Definitivamente, me declaro un blogger incompetente. Quizás la falta de constancia, disciplina o simplemente inspiración me embaten fácilmente.

¿Quién tiene el remedio contra esto?

viernes, febrero 02, 2007

Reflexiones sobre el café

Cuatro y treinta de la mañana. No puedo seguir durmiendo, o quiera que se le llame a lo que he estado tratando de hacer durante las últimas horas. Sentado, con mi saco contra la pared como almohada; entre las sillas, extendido... No importa cómo: lo he intentado.
Me incorporo en busca de algún sitio dónde aliviar mis necesidades. Frío [ ¡Demonios! debí haberme traído ese saco-almohada. No importa ya es tarde]. Los baños no son particularmente hospitalarios [¡Já! qué ironía...]. Me cohíbo y empiezo a deambular. A estas horas no hay mucho qué ver: guardias con las caras de doberman mal alimentado, alguno que otro doctor por aquí y allá; y gente que como yo busca refugio en las duras sillas de una sala de espera.

Café [necesito café]. Sólo hay dos opciones dado el reloj: un puestecito en el pasillo de la entrada y un dispensario automático a cinco pasos del primero [Con diecisiete pesos y cincuenta centavos no hay mucho qué pensar]. [Si me alcanza, prefiero el puestecito. El café de máquina...] ¿Cuánto? ... Quince pesos [¡Aleluya!, un capuccino hecho de manera tradicional y por ese precio es una ganga].

Ordeno uno. Me retiro para acercarme y contemplar a la competencia [Café de máquina...definitivamente tomé la mejor opción]. A un lado se encuentra otra máquina dispensadora, pero ésta es de comida-chatarra. Veo los precios [Pinches chilangos, se quejan de todo].

Regreso. Completo mi transacción. Agrego canela y azúcar...

Primer sorbo. [ Esta canela tiene un sabor gracioso].
Segundo sorbo. [Creo que más bien es chocolate].
Tercer sorbo. [¡Mierda! esto no sabe a café. ¡Me timaron!].
Cuarto sorbo. [Reconsiderando, la leche sabe a agua y el café, a leche. Por suerte le eché azúcar].
Quinto sorbo. [¿Qué estoy haciendo? Tengo a mi padre en terapia, recuperándose de una cirugía a corazón abierto, un tío desahuciado y una madrina extirpada por los ministeriales y aún así pienso café].

Salgo a una explanada...

Sexto sorbo. [De todas maneras sabe bien culero].
Séptimo sorbo. [¡Pinches chilangos, se quejan de todo! Y ni les cuesta nada. Además aquí los salarios son iguales o mejores que allá. Mira qué precios... A ver si no se ahogan entre tanto pinche subsidio].
Octavo sorbo. [Aunque el tráfico está bien gacho].
Noveno sorbo. [La ciudad es bonita, pero hay tanta gente... Seguro los subsidios son como una paga a sí mismos por aguantarse. Si no ¿quién chingados?].
Décimo sorbo. [¡Pinches chilangos!...].

Enciendo un tabaco. Me digo que va a estar bien. Esbozo una sonrisa artificial tras una bocanada de humo y me pongo a canturrear : “desierta al intersticio, bienvenida a amanecer”...

Etiquetas: , ,